La lomita una nube del cielo de San Antonio de las Minas | Blog de viajes y gastroenologia

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La lomita una nube del cielo de San Antonio de las Minas


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Andar por los caminos polvorientos de San Antonio de las Minas, es recorrer un pedazo de la Toscana, es andar con el caldo de la uva fermentando en el corazón….

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Fernando Pérez-Castro dándo una apasionada guía por sus tanques de fermentación
y luego por todo el proceso de los exitosos vinos de la “La Lomita”






“Inviem inveniam, aut facem”
O encuentro un cambio, o lo hago”
Hannibal


Tras dejar el aeropuerto de Tijuana, costeamos hasta llegar a Ensenada tierra de mucha actividad agrícola y turística. Dentro de unos cuantos kilómetros tierra adentro la tierra se transforma y las parras comienza a formar parte del panorama . Contrastando con la árida tierra se difumina el verde permanente de los sembradíos, algunos un tanto despeinados y en desórden, otros formados como si fuesen soldados, cubiertos con malla y equipo moderno de irrigación, de ahí de la visión de cada propietario, unos los tratan como si fueran sus propio hijos mimándolos y ofreciéndoles lo mejor de nutrientes e infraestructura y por supuesto, siempre la uva responde con agradecimiento a estas atenciones . A la rivera de la carretera que ahora atraviesa muchos “Chateaux” se pueden apreciar como la cultura enojógica conlleva a la gastronómica y así, a la vera del camino florecen todo tipo de restaurantes con la tendencia “Baja-Med” . Esta tendencia está ganando el respeto y mucho adeptos por su sencillez y por su sabor, aunque mucho de esto lo hacían nuestra bisabuelas, ir por la hierbas de olor al patio,en estos días, es digno de alabarse cuando entonces, era parte de la auto sustentación de cada familia, su huerto en el patio. Esta despensa permanente albergaba desde una humilde zanahoria hasta las calabazas y cebollas que irían directo a la cacerola hirviendo con algún volátil también de algún corral vecino. Luego de admirar la sencillez del paisaje, pero a la vez con inspiradora fuerza, se asoma la casa principal del Viñedo “La Lomita” enclavada en una protuberante colina adornada con la casona de vitivinificación, donde el mosto se sublííma y duerme un justo reposo hasta transformares de gusano a mariposa bajo la tutela de su Enólogo Reynaldo Rodríguez y el artífice de las fórmulas y del cuidado Fernando Pérez-Castro amén de ser uno de los propietarios. Fernando, muy jóven pero con la experiencia de la preparación y la pasión por lo a que sabe hacer, no hace muchos años se dedicaba a la actuación en teatro y posteriormente incursionó en la pantalla grande, pasión que seguiría dominando su vida hasta que aconsejado por su familia, busca en la Rioja la preparación que se requiere para hacer del mosto un sueño hecho realidad, así, trastocó la actuación por la vinificación, pasión que ahora ocupa sus días, y esto lo digo sin temor a equivocarme , pues me bastó escucharlo hablar de sus “Hijos” para saber el gran amor que les tiene. Por hijos me refiero a los vinos que se producen con un alto nivel de tecnología, precisamente en La Lomita. Hay tres amores para la familia Pérez-Castro : Los hijos, los nietos y el vino que cariñosamente producen. Del mayor al menor, Singular, Sacro, Pagano, y Tinto de la Hacienda.
Fueron dos visionarios venidos a probar fortuna desde la vecina Mexicali, Dn Juan Antonio Pérez-Castro y su bellísima esposa Marina quienes algunos años atrás soñaron con vivir en medio de los valles que prometían una tierra fértil y una vida cargada de emociones. Dedicados ambos a la promotoría de la industria de los seguros, prosperaron con el fruto de inmensos esfuerzos y grandes sueños matizados de perseverancia. Así, nace el próspero negocio de la familia donde todos los hijos están contagiados de la pasión, la querencia de la tierra y el amor por el vino. Ahora Dn Juan Ignacio y Da. Marina se pueden jactar que una gran cosecha ha sido sus hijos y nietos.
La planta donde se encuentran los recipientes de acero inoxidable y los barriles de Roble Francés se sitúa sobre una prominencia de terreno que domina el paisaje.La veranda semicircular del segundo piso me recuerda mucho a Andalucía con sus herrajes y la vista es un verdadero regalo a los sentidos. Muy interesante la charla de Fernando sobre la vinificación en “La Lomita” y al ocuparse de los mas mínimos detalles ha logrado en muy poco tiempo sobresalir en un mundo tan competido. Los vinos en cuestión han ganado medallas de oro en las justas donde paladares y olfatos muy exigentes catan ciegamente las producciones y emiten su juicio sin reservas ni prejuicios, así, siempre gana el mejor..!
La próxima generación y aventura esta en “La Carrodilla” unas hectáreas plantadas con mucha tecnología que están ya produciendo en la moderna planta de vinificación en el mismo San Antonio de las Minas, situado tan solo a unos minutos de “La Lomita”.
El éxito, no viene por la casualidad, es una actitud, es energía, es creer en tus propios sueños y es en resúmen tu misma eséncia proyectada en el hoy y el mañana con los ladrillos del ayer.